|
Viñedos, casas solariegas, escudos blasonados... una pequeña villa que
invoca un pasado cuya historia enlaza con otras poblaciones riojanas, donde
se fundaron diversos monasterios y cenobios, como el de Sta. María de la
Piedad de Casalarreina (s. XVI).
Aquella búsqueda de paz en otros tiempos, podemos encontrarla aún hoy entre
los diversos monumentos dignos de ser visitados.
La entrada al restaurante La Cueva de Doña Isabela evoca igualmente un
parecido sentimiento de evasión. Una cuidada decoración en un espacio cálido
y afable, distribuido en dos plantas en cuyos muros no parece transcurrir el
tiempo, es el marco idóneo para disfrutar del placer culinario, algo más
terrenal, pero... no menos trascendental.
|